La ninfa de las flores

Cloris

Sour de cereza y rosas · 5,5% vol.

Ninfa antes que diosa; flor antes que fruto.

El sello

El secreto de la primera flor

En el libro V de los Fastos, Ovidio pregunta a la diosa Flora por su origen. Ella misma le responde, y su relato es una de las metamorfosis más delicadas del calendario romano: la de una ninfa griega convertida en diosa latina por la fuerza del Viento del oeste y por la palabra del propio Ovidio.

«Yo era Cloris —dice la diosa—, la que ahora se llama Flora. Era primavera; yo vagaba, Céfiro me vio, me alejaba; él me persigue, yo huyo: él fue más fuerte.» El rapto habría podido ser un lamento, como el de tantas ninfas raptadas por dioses. Pero Céfiro repara la violencia con un don:

«Hunc meus implevit generoso flore maritus,
atque ait: “arbitrium tu, dea, floris habe.”»

«Mi esposo llenó este jardín de flor generosa
y dijo: “Ten tú, diosa, el gobierno de la flor.”»

Ovidio · Fastos · V, 211–212

Cloris, transformada en Flora, se convierte así en soberana de todo lo que florece. Y ella misma cuenta cómo se pobló su jardín: «saepe ego digestos volui numerare colores, nec potui: numero copia maior erat» — «a menudo quise contar los colores dispuestos en él, y no pude: la abundancia era mayor que el número». A recogerlos vienen las Horas, ceñidas con vestidos pintados, y detrás las Gracias, que trenzan con ellos las coronas de los dioses.

De ese jardín, y de esa mano que gobierna la flor, viene lo que Cloris trae al Parnaso: la cereza y la rosa, fruto y flor de una misma familia, dispuestos por la diosa que aprendió a nombrar los colores.

Esa es la ofrenda que Cloris trajo al Parnaso.

Cloris con un cesto de cerezas y flores
Fruto y flor en una misma cesta

La ofrenda

Cereza y rosas

Dos frutos de una misma familia. La rosa, primera de las flores; la cereza, la flor hecha fruta.

Cereza

Prunus cerasus · rosaceae

Fruto tardío del cerezo ácido. Aporta el color, el aroma vinoso y una acidez natural que dialoga con la fermentación láctica sin restarle brillo. Es la rosa reencarnada en fruto: misma familia botánica, mismo linaje.

Rosas

Rosa spp. · rosaceae

Pétalo secado en frío, añadido en la maduración. Aporta el aroma floral — el don de Dioniso, en palabras de la leyenda — y una traza mineral que redondea la boca. Discreta: hay que buscarla para encontrarla.

Cereza y rosa comparten familia: las rosáceas. Fruto y flor, una sola sangre.

La cata

Sensorial

Una sour ligera, floral, de acidez limpia. Pensada para beberse pausada, como quien lee un verso dos veces.

5,5%Vol.
~3,0pH
6–8°Servicio
SourEstilo

En nariz

  • Cereza fresca
  • Pétalo de rosa
  • Levadura clara
  • Traza cítrica

En boca

  • Acidez limpia y viva
  • Cuerpo ligero
  • Final floral seco
  • Retrogusto largo

Marida bien con quesos frescos, foie, tartar de atún, postres de fruta roja.

Cloris contemplando una cereza
Mirar antes de beber

El ritual

Cómo desvelarla

Cloris pide pausa. La cerveza es solo la mitad; la otra mitad es el gesto.

Rompe el sello

El lacre es una promesa: nada de lo que hay dentro se ha dicho aún. Rómpelo con las manos, no con cuchillo; que el gesto sea físico. Guárdalo si quieres — algunos lo hacen.

Copa tulipa

Una copa tulipa recoge los aromas florales por el cuello estrecho y deja que la acidez respire. Enfríala antes; el cristal frío hace más viva la primera nota.

Vierte despacio

Inclina la copa, sirve dos tercios y espera. La espuma cae y deja el vino ácido claro. En el último tercio, endereza la copa y déjalo caer con fuerza: el poso levanta el aroma.

Mira, huele, espera

Sostén la copa contra la luz: hay un color entre granate y rubí. Acércala a la nariz sin agitar y respira dos veces. La primera es cereza; la segunda, rosa. Espera diez segundos más antes de beber.

El primer sorbo

Pequeño. La acidez llega antes que el fruto; el fruto antes que la flor. Esa es Cloris: la sorpresa está en el orden.

Cada cerveza guarda su secreto.
Nosotros lo fermentamos;
tú lo desvelas al beber.

Parnaso Zythopóiesis

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